Receta típica asturiana muy calórica. Ideal para los días en los que el invierno arrecia y apetece una comida en familia en la que todos disfruten.
Se pondrán las judías en remojo en agua fría unas 3 horas antes de cocerlas.
Se ponen las judías en agua fría sin nada (ni sal), de modo que el agua sólo las cubra, y se tapan con la tapadera. Cuando rompe el hervor se escurre el agua y se vuelve a poner nueva, añadiendo entonces la cabeza de ajo asada (para ello se arrima la cabeza de ajo al fuego, debajo de la cacerola donde cuecen las judías, dándole vuelta para que se ase por igual por todos lados), la hoja de laurel y una cebolla entera, así como el chorizo o la morcilla enteros.
Se dejan cocer 2 horas más o menos (según la clase de judías), añadiéndoles durante este tiempo unas 3 veces agua fría para cortar la cocción.
Cuando están tiernas las judías, se les agrega el siguiente refrito:
En una sartén se calienta el aceite, se refríe la cebolla picada y después que está dorada se añade la harina, dejándola que tome un poco de color y moviendo con una cuchara de madera. Pasados 10 minutos se le echa el pimentón y 3-4 cucharadas del caldo de las judías. Se pasa por el pasapurés el refrito, echándolo dentro de la cacerola donde cuecen las judías. Se echa ahora la sal. Se quita el chorizo y la hojita de laurel y el chorizo se corta en rodajas, que se vuelven a echar en las judías.
Se sirven estas judías en sopera.
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