Un postre ideal para una comida de Navidad o una cena muy especial. Elegante, sencillo y rápido, este helado sorprenderá a cuantos lo prueben.
Machacar las avellanas y tostarlas 2 minutos en una sartén sin grasa. Espolvorear 2 cucharadas de azúcar glace. Mezclar para caramelizar. Dejar enfriar en un plato.
Batir las yemas con 60 gr de azúcar glace y el sobre de azúcar vainilla. Añadir el mascarpone y 60 gr de avellanas tostadas.
Batir las claras a punto de nieve con una pizca de sal añadiendo el resto de azúcar glace. Incorporarlas a la crema de mascarpone con avellanas. Mezclar y repartirlo en unos moldes de muffins de silicona. Poner en el congelador durante un mínimo de 3 horas.
Desmoldar sobre platos de postre. Decorar por encima con el resto de las avellanas machacadas y unas lascas de chocolate con leche y chocolate blanco sacadas con un pelapatatas. Derretir el chocolate negro y adornar los platos con él.
Puedes hacerlo también en un molde de silicona para cakes. Con esto tendrás una barra de helado y cortar las porciones según te convenga.
La decoración de avellanas se puede hacer también por el borde, como se puede ver en la foto.
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